Gil Granero: la búsqueda de una artista
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Margarita Gil Granero de formación académica, es licenciada en Bellas Artes y en Filosofía y Letras, por la Universidad de Barcelona. A comienzos de los años 80 comienza su andadura expositiva, con muestras individuales en diversas galerías de arte. Pronto rebasa las fronteras para exponer en territorio francés, donde tiene muy buena acogida y desde París se da a conocer su obra

El efecto plástico de sus pinturas es la consecución de una composición cuidadosamente estudiada entre sus característicos pigmentos terrosos, sobrios, cálidos y la adhesión de collages.
Su obra es escrupulosa y se consolida en un conocimiento y estudio del pasado y de la tradición artística. En su obra vemos influencias de un informalismo matérico, pero manifestando una gran de sensualidad gestual.
Su trabajo es una preciosa dicotomía entre abstracción y figuración, lo explícito y lo implícito, la realidad y la ficción. Gran parte del éxito resolutivo de su obra se debe a ese carácter dicotómico y enigmático.
Margarita desde su estudio en el barcelonés Barrio de Sarriá, nos contesta a unas preguntas que nos ayudan a conocer algo más sobre su obra y de lo que actualmente está ocurriendo en el mercado del arte.
- Margarita, ¿cómo defines la estética de tu arte?
Para un artista es difícil definir la estética que emplea, porque lo que fluye como algo natural para él, luego, puesto en el contexto de arte contemporáneo, los críticos lo clasifican, lo definen, buscan referencias y similitudes con otros artistas o grupos artísticos y, a veces, nosotros mismos nos sorprendemos de las conclusiones a las que llegan.
En términos generales, te diría que mi pintura forma parte de un lenguaje plástico metafórico, es decir, me gusta insinuar las formas y los temas sin precisarlos demasiados, moviéndome en esa frontera entre la figuración y la abstracción, utilizando tanto técnicas ancestrales (pigmentos naturales, colas, ceras...), como la simplificación de la línea que entronca con la modernidad, incluyendo los hallazgos que en el transcurso de la ejecución del cuadro se van encontrando.
Mis cuadros pretenden sublimar la realidad, dar armonía, compensar y neutralizar la enorme negatividad que nos viene de fuera. La música, la poesía, la pintura siempre habían tenido esa función de alimentar el alma de alguna manera. Algo que hoy, muchas veces, no encontramos en el arte contemporáneo puro y duro.
- Aunque eres fiel a tu estilo, creo que estas experimentando con nuevas técnicas y soportes, ¿que nos puedes contar?
Últimamente he estado haciendo fotografía sobre metal. Con ello he conseguido un registro diferente de mis cuadros. La modernidad y actualidad del nuevo soporte permite una nueva lectura de los mismos cuadros.
- En el momento tan delicado económico que existe en el mundo entero, y en concreto en España, ¿cómo ves tú la situación nacional del mercado de arte?
En España se ha retraído el incipiente coleccionismo que empezó a funcionar a partir de los años 80, impulsado por la feria internacional de ARCO. Se habían inflado mucho los precios y eso ahora tiene un coste: el de la desconfianza.
- Por motivos evidentes de crisis, ¿Crees necesario la búsqueda de nuevos mercados internacionales?
Desde luego, yo en los últimos años he trabajado más fuera que aquí. De hecho hace años que no expongo en mi ciudad. Se está pasando una travesía del desierto. Las galerías prefieren ir sacando con diversos nombres exposiciones de fondo de galeria, y muchos, preparando su retiro ante la perspectiva, todavía lejana, de que esto mejore.
- Tu ya llevas unos años realizando incursiones en el mercado árabe, en concreto con Dubai, qué nos puedes decir de tu experiencia en estos países? ¿Cómo has llegado a ellos?
Lo de Dubái no lo fui a buscar. Una galerista de Barcelona montó una galeria allí y fue a buscar artistas por toda España. A través de alguien nos conocimos, vio una exposición mía en la Costa Brava y le interesó mi peculiar versión del tema de los caballos. A partir de allí llevó obra mía a Dubái donde tuvo muy buena aceptación.
Piensa que Dubái es un país en construcción, donde en este momento se están realizando proyectos impensables en occidente, debido a la crisis que nos afecta. Allí hay ilusión y ganas de montar cosas. Todas las magnificas casas, hoteles, oficinas que se están construyendo han de ser provistas de obras de arte para darles la patina de contemporaneidad que ellos, combinándola con sus tradiciones, quieren imprimir. Me he encontrado un Dubái cosmopolita, con respeto y vocación de convivencia con otras culturas.
- Por seguir hablando de mercados, ¿qué valoración tienes de la actual crisis de la principal feria internacional de arte española, ARCO?
Creo que fue un error cuando se empezó a eliminar de ARCO a las galerías fundadoras, las que hicieron posible el nacimiento de una feria internacional que supuso una apertura al mundo exterior y una proyección de artistas nacionales hacia fuera.
¿Qué era comercial? Y que, una feria ha de ser rentable. Ahora se ha querido depurar tanto, que a punto han estado de cargársela. Y veremos qué pasa en un futuro...
- ¿Consideras fundamental la internacionalización como una salida hacia delante?
La internacionalización como salida es algo inevitable en los tiempos de la globalización. Hoy día, a través de internet, te pueden salir proyectos interesantes en cualquier sitio. No hay fronteras, y a la que un artista despunta le requieren de todas partes; mira por ejemplo Piensa, que tanto prepara una exposición en Paris, en Nueva York o realiza un proyecto para Dubái.
Realmente la internacionalización relativiza las crisis del País de origen. Yo por ejemplo, en los últimos dos años, he vendido mis obras más grandes en Dubái, cuando antes siempre lo más grande lo vendía en París o en Barcelona.
- Por mirar a corto plazo, cuéntanos cuales son tus planes de trabajo, más inminentes.
Estoy preparando una gran exposición que sirva de resumen de toda mi trayectoria. Por primera vez, estoy trabajando sin la presión de una fecha, porque esperamos un buen momento para acompañarlo de un buen catalogo también muy meditado. Y, por supuesto, continúo trabajando con mis galerías habituales.



