“Otras miradas de Carlos Saura”
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Entrevista con Carlos Saura

Se presenta en Zaragoza la exposición “Otras Miradas de Carlos Saura”, muestra que se explaya a lo largo de uno de los edificios más representativos y bellos de la ciudad, la Lonja.
El comisario de la exposición, Asier Mensuro, nos explica a los me-dios, el porqué de la muestra y su discurso expositivo. Son 140 las obras que hay colgadas en la exposición, la mayoría fotografía, aunque también existen audiovisuales y alguna escultura e instalación. Saura es un hombre polifacético y aunque lo más reconocido de su obra son sus películas, más de cuarenta, tiene otras facetas creativas menos conocidas como la fotografía.
La facilidad que el artista le ha brindado y la complicidad de su mujer, Eulalia Ramón, ha facilitado enormemente el trabajo del comisario que ha elegido las piezas, tanto por su calidad artística, como por su carácter inédito. Posteriormente las obras han sido agrupadas por temas, todos ellos recurrentes en la vida artística del autor como: la muerte, la mujer, la historia de España…
Carlos Saura es una persona que desde muy temprana edad ha cultivado la imagen, su afición por la fotografía es del mismo modo temprana: “La fotografía que empezó siendo una afición, se convirtió en una segunda piel, algo que forma parte sustancial de mi personalidad”. Pero Saura, también ha cultivado su faceta de escritor, no solo con los guiones de sus películas, sino con cuatro novelas que lleva ya realizadas. Asimismo, la música, el baile es algo sustancial a su arte, el flamenco, el fado… Ha dirigido por cinco veces Carmen y otras disciplinas como ópera, con Don Giovanni.
Hablamos con Carlos Saura, para intentar ver a través de sus “otras miradas”
- ¿Qué imagen cree que se esta dando de la cultura española en el extranjero?
Por mi parte sería un suicidio hablar de la cultura española en general. Sólo puedo hablar desde mis experiencias personales, que por mi parte puedo decir que son experiencias muy placenteras. Es más, tengo un problema, parece un exceso de vanidad, pero es que no puedo acudir a todas las invitaciones, me han nombrado hijo predilecto de la ciudad de Montreal, en breve tengo que ir a Guanajuato (México), a Tokio, a Corea, a Shangai, a Israel…
- Tanto en la Expo Internacional de Zaragoza como en la Expo Universal de Shangai, ha sido elegido para mostrar nuestra tierra, ¿Qué imagen quiere ofrecer usted de nuestra cultura en el exterior?
Yo no quiero dar ninguna imagen, yo me represento a mí mismo, a lo que he hecho, a mis ideas, mis fotos, mis películas. Sería muy pretencioso pensar que yo represento a la cultura española, quizá, no lo se, a una pequeña parte de la cultura española.
Yo lo que presento es mi trabajo que interesa fuera de España. Pero voy de por libre, nunca he pertenecido a ninguna escuela de cine en España, a ningún partido político, en ese sentido he sido siempre un poco” anarquista”. He tenido la suerte de hacer más de 40 películas y todas son películas que yo quería hacer.

- Se está celebrando ahora los 50 años de su actividad creativa, más que valorar su trabajo, ¿Qué es lo que lo queda por hacer?
Lo de 50 años me parece una fecha muy aleatoria. Porque sí, mi primera película largometraje es de 1959, pero el primer documental que realicé es del 56, o sea, que son más de 50 años. Además mi primera experiencia cinematográfica de cine amater es muy anterior.
Hay un dibujo de Goya que yo utilicé en mi película de “Goya en Burdeos”, es una persona muy mayor apoyándose en una muleta, y debajo se lee “Aún aprendo”. Esto no es una frase banal, cada película es una aventura distinta, nueva. Cada día se aprenden cosas nuevas, a veces pequeñas variaciones, aunque lamentablemente siempre te repites, pero porque es tu personalidad.
- ¿Con esta exposición que se inaugura por la tarde, no se siente un poco “el cazador cazado”?, ya que en esta muestra se exponen fotos personales, se reproduce parte de su taller, se muestran cosa particulares…
No, en el cine ocurre algo parecido. Yo me conformaría con hacer cine aunque nadie lo viera, aunque ya se que eso no sirve. Yo cuando hago una película y la doy por buena, me gustaría desaparecer. Lo que no quita que cuando una película mía tiene gran aceptación, como, Carmen, por ejemplo, de una gran satisfacción.
Hace un par de años cuando se hizo el audiovisual de la Expo de Zaragoza, a mí me paraba la gente por la calle, que no me paraba normalmente por la calle, y a mí me sorprendía mucho, después de haber hecho cuarenta películas, me paraban por el vídeo de Zaragoza.
- ¿Y eso, no es en parte frustrante?
No, es divertido.
Lo cierto es que la repercusión que tiene mi cine en España es muy diferente de la que se tiene en el extranjero. Yo estreno una película en Francia, o en Polonia y es una cosa sorprendente.
- Pero, ¿no es profeta en su tierra?
A ratos. Ha habido un poco de todo. He recibido palos enormes y grandes alegrías.
Con la crítica española, en general me llevo muy mal, porque creo, que en general no están de acuerdo con lo que hago, en el momento en que lo hago. Luego, al cabo del tiempo, me reconocen. Por ejemplo, “Cría cuervos”, la crítica me puso fatal y sin embargo, ahora es una de mis mejores películas.
- Pero eso ha paso muy habitualmente en la Historia del Arte, de la Música…
Si, pero es molesto, porque depende mucho de cómo te traten para poder hacer la próxima película. Si tienes una buena crítica tienes todas las bazas para hacer otra película.
- En la exposición “Las otras miradas de Saura”, las sombras es un tema recurrente. Para Platón, en su Mito de la Caverna, eran la ilusión de la realidad, para usted, ¿qué serían?
Es un símil muy adecuado para el cine, por la imaginación, las luces, las sombras y la penumbra, que son elementos muy importantes para trabajar en el cine. Ahora me han encargado un proyecto para Avilés, en el Centro Cultural Internacional Niemeyer, sobre el tema de la luz, las sombras, la penumbra, la oscuridad total, el paso al color. Es algo que estoy estudiando. Y cómo no en la fotografía es fundamental.
- ¿Y usted donde está, en la luz o en las sombras?
No, yo estoy más en la penumbra, porque me gustan mucho los contrastes. En nuestra España de luces tan brutales, y contrastadas, yo me he educado en esa luz, pero me gusta también la penumbra, la luz un poco misteriosa del amanecer y atardecer
- La mujer es otro de los temas importantes que trata usted tanto en fotografía como en el cine
La mujer no es un tema, la mujer es el tema.
- ¿Cree que detrás de un gran hombre hay una gran mujer?
Si, me parece muy bien, creo que es verdad. Yo he estado muy influenciado por las mujeres con las que he vivido. Aunque se crea lo contrario, yo no he sido muy promiscuo, he convivido durante muchos años con mis mujeres. Y me siguen fascinando las mujeres.
- He leído que para usted la fotografía es su segunda piel. La fotografía puede ser un recuerdo, un documental, una crónica, un lenguaje artístico. Para usted ¿es algo de esto?
Un lenguaje artístico no. No estoy muy de acuerdo con la fotografía artística, pero es algo muy personal.
Para mí, la foto ha cambiado la visión del hombre radicalmente, de la vida, de todo, Ahora millones de personas portan su camarita pequeña, haciendo fotos a paisajes, viajes, familiares, paisajes, eso forma parte de tu vida. Antes esto no existía esa referencia y había que echar mano a la memoria, que como todos sabemos es equívoca y falsa, se puede manipular fácilmente. La fotografía es fiel. Ha cambiado la visión de la vida, y de los pintores, que pocos son los que pintan de forma realista. El Impresionismo nació en el momento que nace la fotografía y a partir de ahí, Picasso, lo destruyó todo y nació una nueva forma de entender la pintura y es fantástico ver como la fotografía ha cambiado esto.
Recientemente he trabajado sobre la figura de Mozart y existen 10, 15 ó 20 retratos de Mozart, y todos son diferentes. Hay una imagen, pero no sé si es idealizada por el pintor o es real.
- Usted que es polifacético en las manifestaciones artísticas, multidisciplinar, ¿Cree que el cine engloba todas las artes?
Sinceramente si lo creo. Yo creo que la foto, las otras cosas que hago, en el fondo es anecdótico, que rodea mi trabajo fundamental, que me gusta, que es hacer una película.
Hacer una película supone un esfuerzo muy grande. No es solo escribir el guión que es solitario y placentero. Al dirigir tienes a 400 personas a tu disposición, se entra en una vida social, una vorágine muy intensa. Es una gran responsabilidad, aunque se improvisa mucho. El final siempre lo cambio, me lo reservo, porque es el resultado de todo el proceso.



