Berthe Morisot, “la mujer pintora, pintora de mujeres”
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Una pintora impresionista se asoma por las salas de Madrid. En la sede del Thyssen Bornemisza y en la de Caja Madrid, en la capital española se puede visitar la obra de esta mujer impresionista.

Destacamos la importancia de que sea fémina, porque en un tiempo en que el reconocimiento de las mujeres en el plano artístico, a nivel profesional, era sumamente extraordinario y atípico, va a despuntar esta mujer entre los grandes.
Fue esposa de Eugene Manet, hermano menor del gran artista y perteneciente al círculo intelectual de los pintores impresionistas. También modelo de otros colegas, como de Pissarro o de Manet, Berthe supone la interpretación artística de una mujer en un mundo de hombres.
Son muchos los retratos que los impresionistas dedican a las mujeres: Monet, Manet, Degas, Renoir. Cada uno de ellos aporta al mundo de las mujeres una visión particular, subjetiva y muy diversa. Manet con una elegancia suma, unos retratos cuando menos provocadores, como "Olympia" o "Desayuno sobre la hierba". Por otro lado, Renoir ofrece la dulzura en los rostros de las mujeres, en situaciones siempre ociosas y disfrutando de espacios al aire libre, son mujeres joviales, alegres y el artista influirá de forma decisiva en la obra de Morisot. Monet algo más particular en la representación de las mujeres, ya que estas, más que un retrato son la excusa para pintar una escena campestre en la que prevalece la atmósfera, el instante y el momento. Son más bien la mujeres de Monet, un elemento de recurso para pintar el "aire". Y Degas, Degas es punto y aparte, algo misógino en el tratamiento de la mujer en su obra, las muestra no siempre en el mejor momento, con posturas que precisamente no son favorecedoras, como podríamos recordar "mujer lavándose". Cuan diferente en el trato con las obras de Morisot, como "Joven con espejo" o "El espejo psiqué". Degas en su percepción de las mujeres incluso en los momentos más estelares y gráciles como puede ser el ballet clásico, percibe a las mujeres descentradas en sus obras y sus rostros, en ocasiones, algo "expresionistas" distorsionados por las luces artificiales de los focos, como ocurre con sus famosas bailarinas en "Clase de baile".
En este contexto, aparece Berthe Morisot, de familia acomodada, instruida y conocedora de las tendencias plásticas más novedosas de la época, participa desde la primera exposición impresionista que se realizó en 1874. Berthe aporta al Impresionismo su particular visión sobre todo del mundo femenino. Son múltiples los retratos de mujeres, en posturas y técnicas diversas y siempre con una tónica: son espontáneas y plasman una "impresión".
Respecto a la técnica, son especialmente destacable sus dibujos a pastel, técnica compleja que domina con maestría y que todavía dulcifica más el caracter de las retratadas, como "niña con jersey azul", o "mujer pescando al borde del lago". Aguadas y expertas acuarelas en las que juega con los espacios blancos del papel, o sus óleos, con ricos cromatismo que evocan el olor de la flora de los jardines. Pero sería injusto relegar a Morisot a pintora de mujeres o doméstica, no obstante hay que percatarse que hablamos de fines del s. XIX donde los ámbitos más públicos estaban vetados a las mujeres.
Sea como fuere, "Berthe Morisot, la pintora impresionista", que es el título de la muestra, es una ocasión única para acercarse a la obra de esta pintora, más de treinta cuadros, no siempre tan conocida entre los Impresionistas, por los menos en España y que se ofrece de forma novedosa por primera vez en nuestro país.


