Huesos de santo, calabazas y Catrina
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Llegadas estas fechas, la sociedad parece acordarse de los que ya no están con nosotros. Las festividades se solapan de forma rara y convulsa sin saber muy bien si debemos comer huesos de santo o salir con el estribillo de "truco o trato", o simplemente montar un altar de los muertos esperando su regreso con nosotros.

Los que ya no somos tan jóvenes nos hemos criado con el Tenorio retrasmitido de forma incondicional en la noche de Difuntos, comiendo huesos de santo, acudiendo a los cementerios con flores para nuestros finados y celebrando misas de difuntos por nuestro familiares que ya no están.
Hoy los más pequeños, y otros más mayores, compaginan más o menos estas tradiciones más propias de nuestra idiosincrasia, que dicho sea de paso, van más allá del mero carácter cultural, con las famosas calabazas y disfraces de Halloween.
El Día de Todos los Santos, día 1 de noviembre, la Iglesia Católica celebra esta fiesta en honor a Todos los Santos, los canonizados y los que no lo están, muchos que no tiene su día en el calendario litúrgico. Es una festividad que fue instaurada por el papa Urbano IV en el S.XIII. Asimismo el día 2 de noviembre se celebra el Día de los Fieles Difuntos, es decir el día en el que nos acordamos de todos nuestros familiares difuntos y se acude al cementerio a engalanar sus tumbas con flores como un recordatorio, así como a rezar por sus almas en pro de que salgan pronto del Purgatorio.
Podríamos decir que este es el carácter trascendente de estos días de celebración para los católicos, lo que no quita para poder tener en cuenta celebraciones gastronómicas, con dulces típicos de la fecha, o representaciones ya tan clásicas con la de Zorrilla, con su magnífico D. Juan, quien nos hace ver de forma algo tétrica, situando la escena en un cementerio, que el amor puede salvar las almas.
En México, coincidiendo con las fechas católicas de los días 1 y 2 de noviembre, se celebra el Día de los Muertos Este día que ya ha sido declarado por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es una fiesta en la que se conjugan tradiciones cristianas con creencias y costumbres de carácter pre hispano ancestrales. Ya en la época de los mayas y en la civilización totonoca se conocen ritos que recuerdan la festividad del Día de los Muertos.
La muerte en México tiene unas connotaciones muy diferentes que las que tenemos en España. La Catrina como se conoce popularmente a la muerte (desde que en 1910 la creara José Guadalupe Posadas), representa a la Dama de la Muerte, vestida con unos elaborados vestidos y un aparatoso sombrero. Su carácter es en ocasiones juguetón, vivaracha, jovial. Viene a recordar a los vivos que es mejor tener presente el "Carpe Diem", o "aprovecha la vida". La muerte en México está siempre presenta y no tiene esas connotaciones de tragedia.
Dicho esto la festividad del Día de los Muertos en México, se celebra por la creencia antigua de que los espíritus de los muertos siguen viviendo en un lugar nada angustioso sino más bien placentero llamado Mictlán. De ahí salen una vez al año para reencontrarse con sus seres queridos todavía vivos. Para ello se realizan diversos ritos y ceremonias, de gran colorido, muy elaboradas, con un fuerte contenido simbólico, como es el Altar de los Muertos.
El Altar de los Muertos, es una ofrenda que se les realiza para que éstos, acudan a reunirse con los vivos. En él se depositan objetos y comidas del gusto del difunto. Se suelen representar en el altar los cuatro elementos. Se deposita agua, para paliar la sed del viaje que realizan, la tierra viene representada por los frutos que se depositan, el viento con pequeños papeles cortados que evocan su carácter liviano y el fuego con velas. Además la sal, que tiene carácter purificador y la familia que espera para mostrar respeto al espíritu del difunto que acude a la cita.
Pero lo que actualmente se está imponiendo por toda Europa, y también en zonas fronterizas de México, es la celebración de Halloween, (que etimológicamente, viene de "All Hallows Eve", o Todos los Santos), también coincidente en el tiempo con las celebraciones anteriores. Esta fiesta de carácter pagano, milenaria, que tiene sus raíces en la civilización celta. Entonces, el carácter lúdico que actualmente tiene, no lo era tanto. En esa noche se celebraba ritos y ofrenda de sacrificios de animales incluso de humanos para contentar al dios Samhaím, o Señor de los Muertos. Con el tiempo la fiesta fue derivando en lo que es hoy. Se celebra sobre todo en países anglosajones como Canadá, EEUU, Reino Unido e Irlanda. Realmente fueron los inmigrantes irlandeses los que en 1840 llevan la festividad a EEUU, donde se popularizó a partir de 1921. Truco o trato, dulces, disfraces que producen miedo, hogueras, bromas, calabazas persuasivas, todo vale en esta fiesta que ha alcanzado su máxima popularidad, también entre nosotros.
De una u otra forma, con mayor trascendencia religiosa, con un tinte pagano, o como se quiera, las connotaciones culturales y religiosas siguen presentes en la sociedad.


