¿Dónde está el Códex?
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El 6 de julio de 2011 salta la noticia, se había robado el Códex Calixtinus del Archivo de la Catedral de Santiago de Compostela. En ese mismo instante los medios de comunicación se hacen eco de la noticia que traspasa nuestras fronteras dado el carácter extraordinario del artículo sustraído. Apunto que se cumplan tres meses del hurto (que no robo, porque no se realizó el acto delictivo con violencia), nada se sabe, por lo menos que haya trascendido a la opinión pública.

Fue entonces cuando esta joya de carácter artístico, histórico, literario, cultural, fue dada a conocer a las grandes masas. Es ésta una obra tremendamente extraordinaria, única en el mundo. Data del S.XII, se encuentra conformada por cinco libros y dos apéndices. Para muchos esto no pasa de ser el hurto de uno más de esos libros que se preservan con celo y se exponen en contadas ocasiones. Pero es que el Códex es mucho más que eso. En tan solo 30 X 21 centímetros se encuentra aglutinado un bagaje cultural difícilmente sustituible. Como el propio nombre de la obra determina, fue ésta un encargo del Papa Calixto II, que estaba interesado en dar a conocer el traslado del cuerpo del Apóstol hasta Santiago así como los diversos milagros del Santo, para mayor gloria de su nombre. Pero esta obra también trasciende el carácter sacro ya que su autor, el clérigo francés Aymerid Picaud, en su quinto libro, "El libro Turpín", crea algo tremendamente novedoso, algo así como una guía para el peregrino, en la cual, relata en primera persona a modo de cronista, los lugares que va recorriendo en su Camino de Santiago. Relata cómo son sus gentes, sus costumbres, los lugares donde poderse alojar, ofrece consejos prácticos a los peregrinos, en fin, toda una guía de viaje moderna.
Aun así el carácter religioso, histórico, cultural, queda aderezado por la singularidad de este manuscrito medieval, con sus 225 pergaminos fueron cuidadosamente encuadernados el pasado siglo, y aparecen ilustrados y miniados, por cuanto el carácter artístico también es evidente.
Las Brigadas de Patrimonio de la Policía Nacional son las encargadas en investigar el delito. Pero la opinión públicano debe caer en el olvido. Debemos con insistencia preguntarnos en voz alta ¿dónde está el Códex?, porque sabemos fehacientemente que el dar insistente conocimiento del hurto, "quema la obra", como coloquialmente se conoce en el sector. Es decir, se consigue imposibilitar el poner en el mercado la obra sustraída, que por conciencia o por temor, evitan mercadear con ella.
La Interpol, trabaja en equipo con las brigadas especiales de patrimonio, los posibles mercados; galerías, anticuarios, subastas, están "ojo avizor" sobre este asunto. Solo nos queda pensar que ha sido un robo por encargo, de algún chiflado que por deleite personal necesita tenerlo en sus manos. Pero aquí también la experiencia de la policía nos descubre que este tipo de perturbados, necesitan de otros semejante para poder mostrar su presa.
Sea como fuere, este robo que parece fue de "guante blanco", no permita el olvido de los medios, no dejen de hacer sonar las alarmas, que la opinión pública reclame sobre su conocimiento (pese a la necesaria discreción de la investigación policial) y sobre todo, que todos seamos conscientes que el Patrimonio Cultural es necesariamente un asunto de todos, que debemos preservar, conocer y mimar.
No carguemos culpas sobre el clero, por su ineptitud ante semejante delito, pues debemos de estar agradecidos de que durante ocho siglos lo hayan custodiado.
La Interpol, trabaja en equipo con las brigadas especiales de patrimonio, los posibles mercados; galerías, anticuarios, subastas, están "ojo avizor" sobre este asunto


